Sexto dia del ayuno / Promesa divina
Sexto dia del ayuno / Promesa divina
Pues derramaré agua para calmar tu sed y para regar tus campos resecos; derramaré mi Espíritu sobre tus descendientes, y mi bendición sobre tus hijos. Este verso.
Este verso que Dios nos regala hoy es una promesa divina de renovación y bendición abundante para el pueblo de Dios, comparando el derramamiento del Espíritu Santo y la bendición divina sobre la descendencia con el agua que revitaliza la tierra seca, transformándola en vida próspera, haciendo que broten como "sauces junto a las riberas de las aguas", simbolizando crecimiento, sombra y provisión duradera en medio de la aridez espiritual.
Puntos Clave para la Reflexión:
La Sed del Espíritu:
Dios promete traer agua a la "tierra sedienta" y ríos a la "tierra árida", una metáfora de la necesidad humana de Él en tiempos de sequía espiritual, desolación o cautiverio.
El Derramamiento Abundante:
No es solo una gota, sino un "derramamiento" (del hebreo yatzsaq, que implica desbordar) del Espíritu Santo y Su bendición, una dádiva fluida y abundante que transforma.
La Promesa Generacional:
La bendición no es solo para el individuo ("tu generación"), sino también para los "renuevos" (hijos, descendientes), asegurando la perpetuación de la fe y la provisión de Dios a través de las generaciones.
La Metáfora del Sauce: El resultado es que los creyentes crecerán como sauces frondosos junto al agua, un árbol que simboliza vida constante, sombra y utilidad, incluso en lugares secos, mostrando la vitalidad que el Espíritu trae.
Para pensar:
Dios busca personas sedientas y que su tierra esté seca para bendecir, ¿te consideras tú una de ellas?
Estas dispuesto a recibir su invitación de anhelar y pedir Su presencia transformadora, no solo gotas, sino un río de bendición para uno mismo y para los que vienen después.
Conclusión:
Este versículo nos llama a reconocer nuestra propia sed espiritual, a clamar por el derramamiento del Espíritu Santo, y a confiar en que Dios no solo nos restaurará a nosotros, sino que también bendecirá a nuestras familias, trayendo vida y crecimiento donde antes solo había sequedad.
Oremos.
Padre, te pedimos que nuestros jóvenes y niños te conozcan, te adoren, aprendan y practiquen tus principios, desde temprana edad, para que puedan vivir y disfrutar la
vida plena que tienes para ellos.
Pues derramaré agua para calmar tu sed y para regar tus campos resecos; derramaré mi Espíritu sobre tus descendientes, y mi bendición sobre tus hijos. Este verso.
Este verso que Dios nos regala hoy es una promesa divina de renovación y bendición abundante para el pueblo de Dios, comparando el derramamiento del Espíritu Santo y la bendición divina sobre la descendencia con el agua que revitaliza la tierra seca, transformándola en vida próspera, haciendo que broten como "sauces junto a las riberas de las aguas", simbolizando crecimiento, sombra y provisión duradera en medio de la aridez espiritual.
Puntos Clave para la Reflexión:
La Sed del Espíritu:
Dios promete traer agua a la "tierra sedienta" y ríos a la "tierra árida", una metáfora de la necesidad humana de Él en tiempos de sequía espiritual, desolación o cautiverio.
El Derramamiento Abundante:
No es solo una gota, sino un "derramamiento" (del hebreo yatzsaq, que implica desbordar) del Espíritu Santo y Su bendición, una dádiva fluida y abundante que transforma.
La Promesa Generacional:
La bendición no es solo para el individuo ("tu generación"), sino también para los "renuevos" (hijos, descendientes), asegurando la perpetuación de la fe y la provisión de Dios a través de las generaciones.
La Metáfora del Sauce: El resultado es que los creyentes crecerán como sauces frondosos junto al agua, un árbol que simboliza vida constante, sombra y utilidad, incluso en lugares secos, mostrando la vitalidad que el Espíritu trae.
Para pensar:
Dios busca personas sedientas y que su tierra esté seca para bendecir, ¿te consideras tú una de ellas?
Estas dispuesto a recibir su invitación de anhelar y pedir Su presencia transformadora, no solo gotas, sino un río de bendición para uno mismo y para los que vienen después.
Conclusión:
Este versículo nos llama a reconocer nuestra propia sed espiritual, a clamar por el derramamiento del Espíritu Santo, y a confiar en que Dios no solo nos restaurará a nosotros, sino que también bendecirá a nuestras familias, trayendo vida y crecimiento donde antes solo había sequedad.
Oremos.
Padre, te pedimos que nuestros jóvenes y niños te conozcan, te adoren, aprendan y practiquen tus principios, desde temprana edad, para que puedan vivir y disfrutar la
vida plena que tienes para ellos.

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