Octavo Dia del ayuno / Unidad

Octavo dia del Ayuno / Unidad

Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables. 1 Pedro 3:8


Este verso nos llama a la unidad, la compasión y la humildad en la comunidad cristiana, instándonos a no devolver mal por mal, sino a bendecir, buscando activamente la paz y haciendo el bien, porque Dios escucha y cuida a los justos, siendo nuestra actitud de un mismo sentir y amor un testimonio poderoso del evangelio, incluso ante la adversidad.
Es una guía para relaciones armoniosas y una vida piadosa que honra a Dios, incluso cuando se sufre por causa de la justicia.

Puntos Clave para hoy:
Unidad y Armonía (Ser de un mismo sentir):
  • Significa unidad fundamental en propósitos esenciales, no en cada detalle trivial, para no dañar el testimonio de la iglesia ante el mundo.
  • Implica vivir en armonía, ser compasivos, fraternales y de espíritu humilde.
Respuesta al Mal (No devolver mal por mal):
  • En lugar de venganza o insulto, se nos llama a bendecir a quienes nos hacen mal, reconociendo nuestro llamado a heredar bendición.
  • Esto es un acto de fe que muestra nuestra esperanza en Cristo, no en la justicia humana.
Búsqueda Activa de la Paz y el Bien:
  • No es una actitud pasiva; debemos "buscar la paz y seguirla", y "apartarse del mal y hacer el bien".
  • Refrena la lengua del mal y los labios del engaño, reflejando un corazón transformado.
La Perspectiva de Dios:
  • El versículo 12 recuerda que los ojos del Señor están sobre los justos y sus oídos atentos a sus oraciones, una gran motivación para vivir según estos principios.
Para pensar:
En la Iglesia:

¿Soy motivo de conflicto o de unidad?
¿Contribuyo a la armonía o a las divisiones?.
  • En las Relaciones: ¿Respondo a la ofensa con más ofensa, o con bendición y oración por mi ofensor?.
  • Personal: ¿Estoy buscando la paz y haciendo el bien activamente, o simplemente reaccionando? ¿Confío en que Dios oye mis oraciones porque busco la justicia?.
Conclución
1 Pedro 3:8 es un llamado a la madurez cristiana, demostrando que nuestra fe se traduce en acciones y actitudes que reflejan a Cristo en nuestras relaciones diarias, especialmente en tiempos difíciles.

Oremos:
Padre, oramos por las relaciones interpersonales de esta generación. Declaramos respeto, perdón y amor fraternal entre personas, relaciones restauradas y unidad para servirte.
Que la juventud siempre esté lista para compartir un mensaje de salvación.

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