Febrero mes del amor
Estamos entrando al mes de febrero, MES DEL AMOR
La palabra que Dios nos trae hoy a través del devocional es:
Dios es amor
Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. Juan 13:34
Que nos amemos los unos a los otros" es “El mandamiento central del cristianismo”, donde Jesús instruye amar al prójimo con la misma intensidad y entrega con que Él amó.
Este amor se basa en que Dios es amor, y es la principal evidencia de ser discípulos suyos y esa autenticidad de la fe cristiana se demuestra ante el mundo a través del amor mutuo dentro de la comunidad de creyentes.
El amor es el sello de identidad cristiana, más que la doctrina o los rituales.
Aspectos clave sobre amarse unos a otros:
Origen divino:
El amor proviene de Dios y es la forma en que su presencia se manifiesta en la tierra.
Significado:
Implica acciones concretas de ayuda, sacrificio, amabilidad y búsqueda del bien del prójimo.
Reconocimiento:
Se considera la señal distintiva por la cual el mundo reconoce a los seguidores de Jesús,
es el amor puesto en acción (No emoción).
Jesús acababa de lavar los pies de sus discípulos, convirtiendo el amor en un acto concreto de servicio y humildad. Es un llamado a la entrega diaria y al servicio mutuo.
Mandamiento continuo:
No es un concepto nuevo, sino una enseñanza fundamental desde el inicio, a menudo descrita como amor fraternal.
La novedad del mandamiento radica en el estándar. No es amar al prójimo "como a ti mismo", sino amar con el mismo amor abnegado que Cristo demostró hasta la cruz. Incluye amar incluso a quienes nos traicionan o nos parecen indignos, tal como Jesús amó a Judas.
Un llamado a la unidad:
Este amor es lo que permite que el mundo reconozca la presencia de Dios a través de su pueblo.
Para concluir,
Juan 13:34 invita a una transformación radical del corazón, donde el amor se convierte en un estilo de vida que trasciende las diferencias y se manifiesta en el cuidado práctico del prójimo.
Para pensar.
Amarnos es amar a Dios, y quien aborrece a su hermano no puede decir que ama a Dios.
La palabra que Dios nos trae hoy a través del devocional es:
Dios es amor
Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. Juan 13:34
Que nos amemos los unos a los otros" es “El mandamiento central del cristianismo”, donde Jesús instruye amar al prójimo con la misma intensidad y entrega con que Él amó.
Este amor se basa en que Dios es amor, y es la principal evidencia de ser discípulos suyos y esa autenticidad de la fe cristiana se demuestra ante el mundo a través del amor mutuo dentro de la comunidad de creyentes.
El amor es el sello de identidad cristiana, más que la doctrina o los rituales.
Aspectos clave sobre amarse unos a otros:
Origen divino:
El amor proviene de Dios y es la forma en que su presencia se manifiesta en la tierra.
Significado:
Implica acciones concretas de ayuda, sacrificio, amabilidad y búsqueda del bien del prójimo.
Reconocimiento:
Se considera la señal distintiva por la cual el mundo reconoce a los seguidores de Jesús,
es el amor puesto en acción (No emoción).
Jesús acababa de lavar los pies de sus discípulos, convirtiendo el amor en un acto concreto de servicio y humildad. Es un llamado a la entrega diaria y al servicio mutuo.
Mandamiento continuo:
No es un concepto nuevo, sino una enseñanza fundamental desde el inicio, a menudo descrita como amor fraternal.
La novedad del mandamiento radica en el estándar. No es amar al prójimo "como a ti mismo", sino amar con el mismo amor abnegado que Cristo demostró hasta la cruz. Incluye amar incluso a quienes nos traicionan o nos parecen indignos, tal como Jesús amó a Judas.
Un llamado a la unidad:
Este amor es lo que permite que el mundo reconozca la presencia de Dios a través de su pueblo.
Para concluir,
Juan 13:34 invita a una transformación radical del corazón, donde el amor se convierte en un estilo de vida que trasciende las diferencias y se manifiesta en el cuidado práctico del prójimo.
Para pensar.
Amarnos es amar a Dios, y quien aborrece a su hermano no puede decir que ama a Dios.

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