“Delante del velo”

“Delante del velo”

“Y lo pondrás delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante del propiciatorio que está sobre el testimonio, donde me encontraré contigo.” — Éxodo 30:6


Este versículo describe la ubicación del altar del incienso: justo delante del velo, muy cerca del arca del pacto, el lugar donde se manifestaba la presencia de Dios.

Nada aquí es casual.
El altar del incienso representa la oración, pero su posición revela algo más profundo:
La oración es el punto de encuentro entre Dios y el hombre.

No estaba en el atrio, ni lejos… estaba en el lugar más cercano a la gloria de Dios.
Esto nos enseña que la verdadera oración no es superficial, sino que nos lleva a una intimidad profunda, casi tocando lo eterno.

Pero había un velo. Ese velo marcaba una separación. Solo el sumo sacerdote podía pasar, y eso una vez al año.

Sin embargo, en Evangelio de Mateo 27:51, ese velo se rasgó cuando Cristo murió. Lo que antes era inaccesible, ahora está abierto.

Hoy, gracias a Jesús:
  • Ya no oramos desde lejos
  • No estamos limitados por un sistema
  • Tenemos acceso directo al Padre
El lugar donde Dios dijo “me encontraré contigo” ya no está restringido a un espacio físico… ahora es una realidad espiritual disponible para todo creyente.

Para pensar:
Dios sigue buscando encontrarse contigo, pero el punto de encuentro sigue siendo el mismo: la oración.
Pregúntate:
¿Estoy acercándome a Dios solo de lejos o estoy buscando Su presencia íntima?
¿Estoy valorando el acceso que Cristo me dio?
¿Mi oración es rutina o encuentro?


  • No te quedes en el atrio.
  • No te conformes con lo superficial.
  • Hay un lugar “delante del velo” donde Dios te espera.
  • Dios no solo quiere escucharte… quiere encontrarse contigo.
  • Y ese encuentro ocurre cuando decides acercarte “delante del velo”.

Oración
Señor,
Gracias porque abriste el camino hacia Tu presencia.
Hoy no quiero quedarme lejos,
quiero acercarme a ese lugar íntimo donde Tú hablas y te revelas.
Haz de mi oración un encuentro real contigo,
y enséñame a vivir delante de Tu presencia cada día.
En el nombre de Jesús, amén.


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