La Verdad NO cambia

La Verdad No Cambia

“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” Juan 17:17


Vivimos en una generación donde una de las frases más repetidas es: “Esa es tu verdad; yo tengo la mía.”

Esta expresión parece promover el respeto y la tolerancia, pero en realidad niega la existencia de una verdad absoluta.

El relativismo afirma que cada persona puede definir lo que es verdadero según sus sentimientos, experiencias o conveniencias.

Sin embargo, la Biblia declara algo completamente diferente. Jesús NO dijo: “Mi verdad” ni “una verdad entre muchas.

Él afirmó: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). La verdad no es una opinión humana; la verdad tiene un nombre: Jesucristo. Y la fuente que la revela es la Palabra de Dios.

Si cada persona tuviera su propia verdad, entonces no existiría una medida para distinguir entre el bien y el mal.
La justicia dependería de las emociones, la moral cambiaría con la cultura y el pecado dejaría de ser pecado. Pero Dios no cambia (Malaquías 3:6), y Su Palabra permanece para siempre (Isaías 40:8).

El relativismo es uno de los mayores desafíos espirituales de este tiempo porque desplaza la autoridad de Dios y coloca al ser humano en el centro, convirtiendo los sentimientos en el juez supremo.

  • Lo que antes era pecado ahora se llama elección.
  • Lo que Dios llama santo, el mundo lo considera opcional.
Así se cumple la advertencia de Isaías 5:20: ”¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo!”

Como discípulos de Cristo, no estamos llamados a adaptar la Biblia a la cultura; estamos llamados a permitir que la Palabra transforme nuestra manera de pensar (Romanos 12:2).
La Iglesia no debe seguir la corriente del mundo, sino mantenerse como “columna y baluarte de la verdad” (1 Timoteo 3:15).
 
Para pensar
En estos tiempos de gracia, el Espíritu Santo está levantando una generación que no negocia la verdad por aceptación ni cambia la doctrina por popularidad. 

La gracia de Dios nunca fue dada para justificar el error, sino para capacitarnos a vivir en la verdad.
La voz profética de la Iglesia debe sonar con claridad. No para condenar al mundo, sino para anunciar que existe una verdad que libera. Jesús dijo:Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). La libertad no nace de inventar nuestra propia verdad, sino de someternos a la verdad de Cristo.

Hoy más que nunca debemos defender la sana doctrina con humildad, firmeza y amor. Nuestra autoridad no proviene de argumentos humanos, sino de la Palabra inspirada por Dios, que permanece firme aunque las opiniones cambien.
 
Desafío para ti de Hoy
Antes de aceptar una idea porque es popular, pregúntate: ¿Está de acuerdo con la Palabra de Dios?
La opinión de la cultura cambia constantemente, pero la verdad de Dios permanece por los siglos.

Oración
Padre celestial, gracias porque en medio de un mundo lleno de confusión, Tú nos has dado una verdad que nunca cambia. Afirma nuestro corazón en Tu Palabra y danos discernimiento para reconocer el error. Ayúdanos a defender el evangelio con amor, valentía y sabiduría, sin avergonzarnos de Cristo ni negociar la verdad por la aprobación de los hombres. Que el Espíritu Santo nos fortalezca para vivir conforme a Tu voluntad y ser luz en medio de una generación confundida. En el nombre de Jesús. Amén.

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