“La puerta aún está abierta, pero no para siempre”

“La puerta aún está abierta, pero no para siempre”

“Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.” Lucas 13:24-25 (RVR1960
)

Una verdad que sobresale de este pasaje: Jesús no dice simplemente “entren”, sino “esforzaos por entrar”. La salvación es por gracia mediante la fe, pero esa gracia produce una respuesta de arrepentimiento, perseverancia y obediencia.

Jesús pronunció estas palabras como una advertencia llena de amor. La puerta de la salvación está abierta hoy por la gracia de Dios, pero llegará el momento en que esa puerta se cerrará. Mientras haya vida, hay oportunidad para arrepentirse; sin embargo, nadie debe asumir que esa oportunidad durará para siempre.

La puerta es estrecha porque requiere renunciar al pecado, al orgullo y a la autosuficiencia para seguir a Cristo. No se entra por tradición religiosa, por buenas obras o por conocer acerca de Jesús; se entra por una relación genuina con Él, marcada por la fe y una vida transformada.

Muchos desean las bendiciones del Reino, pero pocos están dispuestos a caminar por el camino de la obediencia. Jesús nos llama a responder hoy, no cuando resulte más conveniente.

Vivimos en un tiempo de gracia, pero también en un tiempo de urgencia. El Espíritu Santo está llamando a la Iglesia a despertar del conformismo espiritual. Hay quienes han pospuesto su arrepentimiento, su llamado o su compromiso con Dios, pensando que siempre habrá otra oportunidad.

El Señor está diciendo: “No pospongas lo que te estoy pidiendo hoy.”

La puerta sigue abierta por la misericordia de Dios, pero la Escritura nos recuerda que llegará el día en que el tiempo de decidir habrá terminado.

  • Hoy es el día para reconciliarte con Dios.
  • Hoy es el día para obedecer Su voz.
  • Hoy es el día para dejar aquello que te aparta de Su voluntad.

La gracia no es una invitación a la indiferencia; es una oportunidad para responder con fe mientras la puerta permanece abierta.

Para pensar y aplicar:
  • Examina si tu relación con Cristo es una experiencia real o solo una costumbre religiosa.
  • No postergues las decisiones espirituales que Dios te está llamando a tomar.
  • Vive cada día con la certeza de que el tiempo de la gracia debe ser aprovechado.
  • Anima a otros a acercarse a Cristo mientras Su invitación sigue vigente.

“La puerta de la gracia permanece abierta por la misericordia de Dios, pero la fe verdadera no espera un mañana incierto; responde con obediencia al llamado de Cristo hoy.”

Oración:
Padre celestial, gracias por la puerta de salvación que has abierto por medio de Jesucristo. No permitas que mi corazón se endurezca ni que postergue mi obediencia. Ayúdame a caminar por la senda estrecha con fidelidad y perseverancia. Que aproveche este tiempo de gracia para vivir en santidad y anunciar Tu Evangelio a quienes aún no te conocen. En el nombre de Jesús. Amén.

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