RECIBIR LA LUZ, CAMINAR COMO HIJO

RECIBIR LA LUZ, CAMINAR COMO HIJO

“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Juan 1:10-12

Hay una verdad impresionante en estos versículos:
Jesús vino al mundo que Él mismo había creado, pero el mundo no le reconoció.
El Creador estuvo delante de Su creación, pero muchos no pudieron verlo.
Esto nos enseña que estar cerca de Dios no significa necesariamente reconocer a Dios.
Podemos escuchar Su Palabra, asistir a una iglesia, conocer versículos y hablar acerca de Cristo; pero Dios busca algo más profundo: Que lo reconozcamos, lo recibamos y creamos en Su nombre.

1. “EL MUNDO NO LE CONOCIÓ”
El problema no era que Cristo no estuviera presente. Cristo estaba allí.
El problema era que no lo reconocieron.
También nosotros podemos atravesar temporadas en las que Dios está obrando, pero no logramos reconocer Su presencia porque estamos mirando solamente las circunstancias.
Quizás estás esperando que Dios se manifieste de una determinada manera, mientras Él ya está obrando delante de tus ojos.
Por eso, nuestra oración debe ser: “Señor, abre mis ojos para reconocerte.”

2. “LOS SUYOS NO LE RECIBIERON”

Cristo vino, pero algunos lo rechazaron. Esto revela que la revelación de Dios exige una respuesta.
Jesús puede ser anunciado. La Palabra puede ser predicada. La luz puede resplandecer. Pero cada persona debe decidir qué hará con Cristo.
  • No basta con admirar a Jesús; debemos recibirlo.
  • No basta con escuchar Su Palabra; debemos creerla.
  • No basta con conocer acerca de Él; debemos rendir nuestra vida a Él.

3. “A TODOS LOS QUE LE RECIBIERON”
Aquí aparece una de las expresiones más hermosas del Evangelio:

“A todos…”
La gracia de Dios abre la puerta.
  • No dice solamente a los fuertes.
  • No dice solamente a los perfectos.
  • No dice solamente a los que nunca han fallado.
Dice:
“A todos los que le recibieron.”
Esto es gracia. Cristo no vino solamente para mejorar nuestra vida.
Vino para darnos una nueva identidad.

4. “LES DIO POTESTAD DE SER HECHOS HIJOS DE DIOS
Este es el resultado de recibir a Cristo: pasamos a ser hijos de Dios.
Nuestra identidad ya no queda determinada por nuestro pasado, nuestros errores, nuestras pérdidas o las palabras que otros hayan pronunciado sobre nosotros.
En Cristo recibimos una nueva posición.
Ya no vivimos como huérfanos espirituales; vivimos como hijos.
Y un hijo no solamente recibe una bendición. Un hijo aprende a conocer a su Padre, escuchar Su voz y caminar en Su voluntad.

PALABRA PROFÉTICA
Hay una palabra que debemos recibir hoy:
No permitas que aquello que estás atravesando te haga desconocer a Aquel que está contigo.
  • La circunstancia puede cambiar.
  • Las personas pueden cambiar.
  • Los tiempos pueden cambiar.
Pero Cristo permanece.

Reconócelo.
  • Recíbelo.
  • Cree en Él.
  • Camina como hijo.

Quizás otros no puedan reconocer lo que Dios está haciendo en tu vida todavía, pero continúa caminando en fe.

Porque cuando Cristo entra en una vida, la identidad cambia, el propósito cambia y comienza una nueva manera de caminar.

PARA PENSAR HOY
“Recibir a Cristo no solamente cambia lo que creo; cambia quién soy: de criatura perdida a hijo que camina en la gracia de Dios.”

ORACIÓN
Padre celestial, Gracias porque por medio de Jesucristo me has permitido acercarme a Ti. Abre mis ojos para reconocerte aun cuando las circunstancias sean difíciles. Dame un corazón que no solamente escuche Tu Palabra, sino que la reciba y la obedezca. Gracias porque en Cristo me has dado una nueva identidad. Ayúdame a vivir como hijo: con fe, obediencia, confianza y propósito.
Que en estos tiempos de gracia pueda reflejar a Cristo en mi hogar, en mi trabajo, en mis relaciones y en cada área de mi vida. Que mi vida sea evidencia de que he recibido a Jesús. En el nombre de Cristo. Amé
n.

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