LA GLORIA QUE SE HIZO VISIBLE

LA GLORIA QUE SE HIZO VISIBLE

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.” Juan 1:14-15

Juan nos presenta uno de los misterios más profundos de nuestra fe:
Continuando con la secuencia de Juan 1, estos versículos nos llevan al centro de la revelación:
Aquel Verbo fue hecho carne.” y manifestó Su gloria.
El que era desde el principio. El que estaba con Dios. El que era Dios.
Entró en nuestra historia.

Cristo no permaneció distante observando al ser humano desde el cielo. Se acercó, habitó entre nosotros y manifestó la gloria de Dios.
  • La eternidad entró en el tiempo.
  • Lo invisible se hizo visible.
  • La Palabra se hizo carne.
  • Y Dios se acercó al hombre en la persona de Jesucristo.
1. “HABITÓ ENTRE NOSOTROS”
Esta expresión revela el deseo de Dios de estar cerca.
Jesús no vino simplemente a visitar al ser humano. Habitó entre nosotros. Esto significa que podemos conocer a un Dios cercano, presente y accesible.
  • En nuestros momentos de alegría, Él está.
  • En nuestras lágrimas, Él está.
  • En nuestras luchas, Él está.
  • En nuestros procesos, Él está.
Quizás hoy no puedas ver cómo Dios está obrando, pero eso no significa que Dios esté ausente. Su presencia no depende de lo que tus ojos puedan ver.

2. “VIMOS SU GLORIA”
Juan dice:
“Vimos su gloria.”
La gloria de Dios dejó de ser solamente un concepto y se manifestó en Cristo.
La gloria se vio en Su carácter.
  • En Su compasión.
  • En Su santidad.
  • En Sus palabras.
  • •En Sus milagros.
  • En Su obediencia al Padre.
  • En Su entrega en la cruz.
Jesús mostró cómo es Dios cuando Dios se revela al hombre. Por eso, si queremos conocer el corazón del Padre, debemos mirar a Cristo.

3. “LLENO DE GRACIA Y DE VERDAD”
Estas dos palabras son fundamentales:
Gracia y verdad.
  • La gracia nos recuerda que no recibimos lo que merecíamos, sino que Dios nos ofrece Su favor y Su salvación.
  • La verdad nos recuerda que Dios no cambia Su Palabra para acomodarse a nosotros.
Jesús está lleno de ambas.
Gracia sin verdad puede convertirse en permisividad.
Verdad sin gracia puede convertirse en dureza.
Pero en Cristo encontramos perfectamente las dos. Él nos recibe con gracia y nos transforma mediante la verdad.

4. “EL QUE VIENE DESPUÉS DE MÍ, ES ANTES DE MÍ”
Juan el Bautista entendió algo fundamental:
Aunque Jesús apareció públicamente después de él, Jesús existía antes que él.
Juan no buscó quedarse con la gloria. Su ministerio tenía una misión:
Señalar a Cristo.
Esta debe ser también nuestra actitud. Todo lo que Dios haga a través de nosotros debe apuntar hacia Jesús. Nuestro ministerio no es para que la gente admire al instrumento. Es para que la gente conozca al Salvador.

PALABRA PROFÉTICA
Hay algo que Dios quiere recordarnos hoy:
  • No estás caminando solo.
  • El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros.
  • Cristo sigue siendo la revelación de Dios para este tiempo.
Por eso, aunque estés atravesando un proceso que no entiendes, no confundas silencio con ausencia. Dios puede estar trabajando en dimensiones que todavía no puedes ver. Y así como Juan dio testimonio de Cristo, nuestra vida también debe convertirse en un testimonio visible de Su gracia y Su verdad. Que cuando otros miren nuestra vida, puedan ver algo de Cristo.

PARA PENSAR HOY
“Cristo no solamente vino a mostrarnos la gloria de Dios; vino a hacer que esa gloria pudiera ser conocida y reflejada en nuestra vida.”

ORACIÓN
Señor Jesús, Gracias porque siendo eterno decidiste acercarte a nosotros y habitar entre nosotros. Gracias porque en Ti podemos contemplar la gloria del Padre. Ayúdame a vivir lleno de gracia y de verdad. Que Tu presencia transforme mi carácter, mis palabras, mis decisiones y mis relaciones. No permitas que busque mi propia gloria. Haz que mi vida, mi servicio y mi testimonio siempre apunten hacia Ti. Y en estos tiempos de gracia, permite que otros puedan conocer a Cristo al ver cómo Tú vives en mí. Que Tu gloria sea visible en mi vida. En el nombre de Jesús. Amén.

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