CUANDO DIOS HABLA, ALGO COMIENZA A CAMBIAR
CUANDO DIOS HABLA, ALGO COMIENZA A CAMBIAR
“La lluvia y la nieve descienden de los cielos y quedan en el suelo para regar la tierra. Hacen que el grano crezca, produzcan semillas para el agricultor y pan para el hambriento. Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto; logrará todo lo que yo quiero, y prosperará en todas partes donde yo la envíe.” Isaías 55:10-11, NTV
Este es un mensaje muy poderoso sobre la Palabra de Dios, su propósito, la transformación y la promesa de fruto.
Dios utiliza una imagen sencilla pero profunda: la lluvia que desciende del cielo.
Cuando la lluvia cae sobre la tierra, aparentemente no sucede nada inmediatamente. La semilla está debajo del suelo, fuera de nuestra vista. Pero la lluvia está haciendo su trabajo.
Así también funciona la Palabra de Dios.
Quizás hoy no ves resultados, pero eso no significa que la Palabra no esté obrando.
Dios dice:
“Mi palabra… siempre produce fruto.”
La Palabra enviada por Dios lleva consigo un propósito.
No vuelve vacía. No llega a nuestra vida solamente para informarnos. Llega para transformarnos.
1. LA PALABRA DESCIENDE COMO LA LLUVIA
La lluvia viene del cielo.
La Palabra de Dios también tiene su origen en Dios.
Nosotros no tenemos que fabricar una palabra para nuestra vida; necesitamos aprender a recibir la Palabra que Dios ya ha hablado.
A veces queremos una respuesta nueva, mientras Dios está esperando que obedezcamos la verdad que ya nos reveló.
La pregunta no siempre es:
“¿Qué más me va a decir Dios?”
A veces la pregunta correcta es:
“¿Qué estoy haciendo con lo que Dios ya me dijo?”
2. LA PALABRA PRODUCE FRUTO
La lluvia no solamente moja la tierra. Produce algo.
Hace crecer la semilla.
La Palabra tampoco fue enviada simplemente para emocionarnos durante un momento.
Debe producir fruto en nuestro carácter, en nuestra familia, en nuestras decisiones, en nuestro servicio y en nuestra relación con Dios.
Si la Palabra entra en nosotros y permanece en nosotros, algo comienza a cambiar.
La Palabra sembrada produce transformación.
Por eso, no debemos medir la obra de Dios solamente por lo que vemos inmediatamente. Hay semillas que están creciendo debajo de la superficie.
3. “LOGRARÁ TODO LO QUE YO QUIERO”
Esta es una promesa poderosa.
Dios no dice:
“Mi Palabra quizás produzca fruto.”
Dice que logrará aquello para lo cual Él la envió.
Esto nos enseña a confiar en el poder de la Palabra aun cuando nuestro proceso sea lento.
No abandones la semilla.
4. DEL DESIERTO A LA RESTAURACIÓN
Los versículos 12-13 presentan una imagen hermosa:
La creación misma comienza a celebrar.
Dios puede tomar aquello que parecía estéril y hacer que vuelva a producir. Puede transformar temporadas áridas en lugares de fruto.
Puede hacer que donde antes había espinos aparezca algo nuevo. Cuando la Palabra de Dios entra en una vida, la esterilidad no tiene que ser permanente.
PALABRA PROFÉTICA
Declaro en el nombre de Jesús que la Palabra que Dios ha sembrado en tu corazón no morirá.
La lluvia llega a la tierra en el tiempo determinado. Y la semilla, aunque escondida, sigue trabajando.
Lo que Dios habló sobre tu vida tiene propósito.
EN ESTOS TIEMPOS DE GRACIA
En este tiempo de gracia tenemos acceso a la Palabra de Dios y a la obra transformadora de Cristo.
Juan 1 nos enseñó:
“En el principio era el Verbo.”
Y ahora Isaías nos recuerda que la Palabra que Dios envía produce fruto.
El Verbo eterno se hizo carne en Jesucristo. Y cuando Cristo entra en una vida, Su Palabra comienza a producir una nueva realidad. Por eso, no solamente debemos escuchar la Palabra. Debemos recibirla, creerla, obedecerla y vivirla.
PARA PENSAR HOY
“Aunque todavía no vea el fruto, puedo confiar en la semilla, porque cuando Dios habla, Su Palabra siempre cumple Su propósito.”
ORACIÓN
Padre celestial, Gracias por Tu Palabra, porque sé que no vuelve vacía. Aunque algunas veces no vea inmediatamente el resultado, ayúdame a confiar en lo que Tú has hablado.
Haz que Tu Palabra penetre profundamente en mi corazón y produzca fruto en cada área de mi vida. Riega las áreas que se han secado. Haz crecer aquello que has sembrado. Quita los espinos que impiden el fruto. Y transforma los lugares de mi vida que parecen estériles.
En estos tiempos de gracia, enséñame a permanecer en Cristo, creer en Tu Palabra y caminar en obediencia.
Declaro que la semilla que Tú has sembrado dará fruto en el tiempo establecido por Ti. En el nombre de Jesús.
Amén.
“La lluvia y la nieve descienden de los cielos y quedan en el suelo para regar la tierra. Hacen que el grano crezca, produzcan semillas para el agricultor y pan para el hambriento. Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto; logrará todo lo que yo quiero, y prosperará en todas partes donde yo la envíe.” Isaías 55:10-11, NTV
Este es un mensaje muy poderoso sobre la Palabra de Dios, su propósito, la transformación y la promesa de fruto.
Dios utiliza una imagen sencilla pero profunda: la lluvia que desciende del cielo.
Cuando la lluvia cae sobre la tierra, aparentemente no sucede nada inmediatamente. La semilla está debajo del suelo, fuera de nuestra vista. Pero la lluvia está haciendo su trabajo.
Así también funciona la Palabra de Dios.
Quizás hoy no ves resultados, pero eso no significa que la Palabra no esté obrando.
Dios dice:
“Mi palabra… siempre produce fruto.”
La Palabra enviada por Dios lleva consigo un propósito.
No vuelve vacía. No llega a nuestra vida solamente para informarnos. Llega para transformarnos.
1. LA PALABRA DESCIENDE COMO LA LLUVIA
La lluvia viene del cielo.
La Palabra de Dios también tiene su origen en Dios.
Nosotros no tenemos que fabricar una palabra para nuestra vida; necesitamos aprender a recibir la Palabra que Dios ya ha hablado.
A veces queremos una respuesta nueva, mientras Dios está esperando que obedezcamos la verdad que ya nos reveló.
La pregunta no siempre es:
“¿Qué más me va a decir Dios?”
A veces la pregunta correcta es:
“¿Qué estoy haciendo con lo que Dios ya me dijo?”
2. LA PALABRA PRODUCE FRUTO
La lluvia no solamente moja la tierra. Produce algo.
Hace crecer la semilla.
La Palabra tampoco fue enviada simplemente para emocionarnos durante un momento.
Debe producir fruto en nuestro carácter, en nuestra familia, en nuestras decisiones, en nuestro servicio y en nuestra relación con Dios.
Si la Palabra entra en nosotros y permanece en nosotros, algo comienza a cambiar.
La Palabra sembrada produce transformación.
Por eso, no debemos medir la obra de Dios solamente por lo que vemos inmediatamente. Hay semillas que están creciendo debajo de la superficie.
3. “LOGRARÁ TODO LO QUE YO QUIERO”
Esta es una promesa poderosa.
Dios no dice:
“Mi Palabra quizás produzca fruto.”
Dice que logrará aquello para lo cual Él la envió.
Esto nos enseña a confiar en el poder de la Palabra aun cuando nuestro proceso sea lento.
- Puede haber temporadas en las que no veas avance.
- Puede haber oraciones que todavía no tengan respuesta visible.
- Puede haber personas por las que has estado orando durante mucho tiempo.
No abandones la semilla.
- Continúa sembrando la Palabra.Continúa orando.
- Continúa creyendo.
- Continúa obedeciendo.
4. DEL DESIERTO A LA RESTAURACIÓN
Los versículos 12-13 presentan una imagen hermosa:
La creación misma comienza a celebrar.
- En lugar de espinos crecen cipreses.
- En lugar de ortigas crecen mirtos.
- Es una imagen de transformación y restauración.
Dios puede tomar aquello que parecía estéril y hacer que vuelva a producir. Puede transformar temporadas áridas en lugares de fruto.
Puede hacer que donde antes había espinos aparezca algo nuevo. Cuando la Palabra de Dios entra en una vida, la esterilidad no tiene que ser permanente.
PALABRA PROFÉTICA
Declaro en el nombre de Jesús que la Palabra que Dios ha sembrado en tu corazón no morirá.
- Aunque todavía no veas el fruto, sigue creyendo.
- Aunque el terreno parezca seco, sigue sembrando.
- Aunque el proceso parezca lento, sigue obedeciendo.
La lluvia llega a la tierra en el tiempo determinado. Y la semilla, aunque escondida, sigue trabajando.
Lo que Dios habló sobre tu vida tiene propósito.
- No desprecies los pequeños comienzos.
- No abandones la obediencia.
- No dejes de creer.
EN ESTOS TIEMPOS DE GRACIA
En este tiempo de gracia tenemos acceso a la Palabra de Dios y a la obra transformadora de Cristo.
Juan 1 nos enseñó:
“En el principio era el Verbo.”
Y ahora Isaías nos recuerda que la Palabra que Dios envía produce fruto.
El Verbo eterno se hizo carne en Jesucristo. Y cuando Cristo entra en una vida, Su Palabra comienza a producir una nueva realidad. Por eso, no solamente debemos escuchar la Palabra. Debemos recibirla, creerla, obedecerla y vivirla.
PARA PENSAR HOY
“Aunque todavía no vea el fruto, puedo confiar en la semilla, porque cuando Dios habla, Su Palabra siempre cumple Su propósito.”
ORACIÓN
Padre celestial, Gracias por Tu Palabra, porque sé que no vuelve vacía. Aunque algunas veces no vea inmediatamente el resultado, ayúdame a confiar en lo que Tú has hablado.
Haz que Tu Palabra penetre profundamente en mi corazón y produzca fruto en cada área de mi vida. Riega las áreas que se han secado. Haz crecer aquello que has sembrado. Quita los espinos que impiden el fruto. Y transforma los lugares de mi vida que parecen estériles.
En estos tiempos de gracia, enséñame a permanecer en Cristo, creer en Tu Palabra y caminar en obediencia.
Declaro que la semilla que Tú has sembrado dará fruto en el tiempo establecido por Ti. En el nombre de Jesús.
Amén.

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