“Prepárense para ver las maravillas de Dios”

“Prepárense para ver las maravillas de Dios”

“Purifíquense, porque mañana el Señor hará grandes maravillas entre ustedes.” Josué 3:5

Israel estaba frente al Jordán. Había una promesa delante de ellos, pero también había un obstáculo. Antes de cruzar, Josué dio una instrucción:
“Purifíquense.”
Y después vino la promesa:
“Mañana el Señor hará grandes maravillas entre ustedes.”

Hay una conexión poderosa: preparación antes de manifestación.
Dios estaba a punto de hacer algo que Israel no podía producir por sus propias fuerzas. Ellos no tenían que abrir el Jordán; tenían que prepararse para caminar en lo que Dios iba a hacer. A veces queremos ver las maravillas de Dios, pero no queremos preparar nuestro corazón.
  • Queremos la promesa, pero no siempre queremos el proceso.
  • Queremos el milagro, pero no siempre queremos la consagración.
  • Queremos cruzar el Jordán, pero debemos estar dispuestos a obedecer.

La preparación no produce el milagro; prepara nuestro corazón para participar en lo que Dios hará.

 Para pensar
Quizás estás parado frente a tu propio Jordán.
Hay algo delante de ti que parece imposible. Pero Dios te dice:
“Prepárate.”
  • Limpia tu corazón.
  • Ordena tus prioridades.
  • Perdona.
  • Suelta lo que debes soltar.
  • Vuelve a la oración.
  • Regresa a la Palabra.
  • Obedece lo que Dios ya te habló.

Porque puede haber un “mañana” de Dios acercándose a tu vida. No permitas que el temor de lo que tienes delante te haga olvidar quién va contigo.
El Jordán no era el final del camino. Era el lugar donde Israel descubriría que Dios todavía podía hacer maravillas.

Declaración de fe
“Me preparo porque Dios está obrando. Me consagro porque Dios tiene propósito.
Obedezco porque Dios está abriendo camino. No temeré al Jordán que tengo delante.
Mi Dios sigue haciendo maravillas. 
¡Estoy preparado para ver la mano de Dios!”
No te detengas frente al Jordán: prepárate, porque Dios todavía tiene maravillas que mostrarte.

Oración
Señor, prepara mi corazón para lo que estás haciendo. Quita de mí todo aquello que pueda impedirme caminar en obediencia. Ayúdame a confiar cuando estoy frente a situaciones que parecen imposibles. Hoy decido consagrarme, obedecerte y avanzar por fe. Creo que todavía puedes hacer maravillas en mi vida, en mi familia y en aquello que has puesto en mis manos. En el nombre de Jesús. Amén.


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