Preguntas que una generación debe responder
Preguntas que una generación debe responder
“Dinos, ¿cuándo sucederá todo eso? ¿Y habrá alguna señal que indique tu regreso y el fin del mundo?” Mateo 24:3 (NTV)
Mientras Jesús estaba sentado en el Monte de los Olivos, sus discípulos se acercaron con el corazón inquieto y la mirada puesta en el futuro.
Habían escuchado palabras que estremecían el alma, y necesitaban comprender lo que estaba por venir.
Entonces le hicieron dos preguntas decisivas:
Primera:
“¿Cuándo sucederá todo eso?”
Querían saber cuándo ocurrirían los acontecimientos que Jesús acababa de anunciar acerca del templo y de los tiempos venideros.
Segunda:
“¿Cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?”
Su pregunta apuntaba al regreso glorioso de Cristo y al cumplimiento definitivo del plan de Dios para esta era.
Jesús no ignoró sus preguntas. Gran parte de Mateo 24 está dedicada a responderlas.
Sin embargo, su respuesta no se centró en satisfacer la curiosidad humana ni en revelar una fecha exacta.
Jesús dirigió su atención hacia algo mucho más importante:
Cómo vivir mientras esperamos. Dios no nos llamó a vivir obsesionados con calcular el día ni atrapados en especulaciones. Nos llamó a permanecer despiertos, firmes y preparados para Su venida.
Muchos preguntan:
“¿Cuándo será?”
Pero hoy el Espíritu Santo hace una pregunta más profunda y urgente:
“¿Estás listo si fuera hoy?”
La prioridad de Jesús nunca fue formar una generación fascinada por las señales, sino una iglesia vigilante, fiel, santa y llena de fe. Una iglesia que no se duerme en medio de la oscuridad, que no retrocede ante la presión y que mantiene encendida la esperanza del regreso de su Señor.
Los últimos días no son solamente un tema de profecía. Son un llamado santo a volver el corazón a Cristo, a caminar en obediencia y a vivir cada día con la eternidad delante de nuestros ojos.
PARA PENSAR.
Revelación para la serie:
Las dos preguntas de Mateo 24:3 siguen siendo las mismas hoy:
DECLARA HOY.
¡No viviré distraído, dormido ni indiferente!
Discerniré los tiempos, permaneceré firme en la verdad y caminaré cerca de Cristo.
No seré gobernado por el temor, sino guiado por la fe y fortalecido por el Espíritu Santo.
Mientras espero el regreso de mi Señor, viviré en obediencia, santidad y propósito.
¡Mi corazón está despierto, mi lámpara está encendida y estoy preparado para encontrarme con Cristo!
ORACIÓN
Señor Jesús, abre nuestros ojos para comprender los tiempos que estamos viviendo y danos discernimiento espiritual para no ser engañados ni arrastrados por el temor.
Líbranos de una fe superficial y de una vida distraída. Que nuestro corazón no se concentre únicamente en conocer las señales, sino en caminar contigo con fidelidad, obediencia y amor cada día.
Despierta a tu iglesia. Haznos sensibles a tu voz, firmes en la verdad y constantes en la oración. Que no nos encuentre dormidos, indiferentes ni alejados de tu voluntad.
Cuando regreses, encuéntranos sirviendo, perseverando, amando y viviendo para tu gloria. Amén.
“Dinos, ¿cuándo sucederá todo eso? ¿Y habrá alguna señal que indique tu regreso y el fin del mundo?” Mateo 24:3 (NTV)
Mientras Jesús estaba sentado en el Monte de los Olivos, sus discípulos se acercaron con el corazón inquieto y la mirada puesta en el futuro.
Habían escuchado palabras que estremecían el alma, y necesitaban comprender lo que estaba por venir.
Entonces le hicieron dos preguntas decisivas:
Primera:
“¿Cuándo sucederá todo eso?”
Querían saber cuándo ocurrirían los acontecimientos que Jesús acababa de anunciar acerca del templo y de los tiempos venideros.
Segunda:
“¿Cuál será la señal de tu venida y del fin del mundo?”
Su pregunta apuntaba al regreso glorioso de Cristo y al cumplimiento definitivo del plan de Dios para esta era.
Jesús no ignoró sus preguntas. Gran parte de Mateo 24 está dedicada a responderlas.
Sin embargo, su respuesta no se centró en satisfacer la curiosidad humana ni en revelar una fecha exacta.
Jesús dirigió su atención hacia algo mucho más importante:
Cómo vivir mientras esperamos. Dios no nos llamó a vivir obsesionados con calcular el día ni atrapados en especulaciones. Nos llamó a permanecer despiertos, firmes y preparados para Su venida.
Muchos preguntan:
“¿Cuándo será?”
Pero hoy el Espíritu Santo hace una pregunta más profunda y urgente:
“¿Estás listo si fuera hoy?”
La prioridad de Jesús nunca fue formar una generación fascinada por las señales, sino una iglesia vigilante, fiel, santa y llena de fe. Una iglesia que no se duerme en medio de la oscuridad, que no retrocede ante la presión y que mantiene encendida la esperanza del regreso de su Señor.
Los últimos días no son solamente un tema de profecía. Son un llamado santo a volver el corazón a Cristo, a caminar en obediencia y a vivir cada día con la eternidad delante de nuestros ojos.
- No esperemos con temor. Esperemos con fe.
- No vivamos distraídos. Vivamos preparados.
PARA PENSAR.
Revelación para la serie:
Las dos preguntas de Mateo 24:3 siguen siendo las mismas hoy:
- ¿Qué está ocurriendo en los tiempos que vivimos?
- ¿Estoy preparado para la venida de Cristo?
DECLARA HOY.
¡No viviré distraído, dormido ni indiferente!
Discerniré los tiempos, permaneceré firme en la verdad y caminaré cerca de Cristo.
No seré gobernado por el temor, sino guiado por la fe y fortalecido por el Espíritu Santo.
Mientras espero el regreso de mi Señor, viviré en obediencia, santidad y propósito.
¡Mi corazón está despierto, mi lámpara está encendida y estoy preparado para encontrarme con Cristo!
ORACIÓN
Señor Jesús, abre nuestros ojos para comprender los tiempos que estamos viviendo y danos discernimiento espiritual para no ser engañados ni arrastrados por el temor.
Líbranos de una fe superficial y de una vida distraída. Que nuestro corazón no se concentre únicamente en conocer las señales, sino en caminar contigo con fidelidad, obediencia y amor cada día.
Despierta a tu iglesia. Haznos sensibles a tu voz, firmes en la verdad y constantes en la oración. Que no nos encuentre dormidos, indiferentes ni alejados de tu voluntad.
Cuando regreses, encuéntranos sirviendo, perseverando, amando y viviendo para tu gloria. Amén.

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