Amor para dar
Amor para dar
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” Colosenses 3:23-24
Es muy normal como personas tener muchas actividades qué hacer, unas que hemos elegido, otras que nos han correspondido y otras tantas que nos han pedido, y puede que cumplamos con todas ellas, que las hagamos bien y a tiempo, pero la gran pregunta es, ¿las hacemos con amor?
Hacer las cosas con amor es el gran diferenciador entre nosotros, los hijos amados de Dios y aquellas personas que no creen en Él; realmente lo valioso, lo importante y trascendental de nuestros actos de servicio no se miden en la cantidad o la magnitud de estos, sino mejor en el amor con que los hacemos.
La Palabra de Dios lo enfatiza de tal manera que nos dice en 1 Corintios 13:3 “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.”
Hermanos, debemos saber y tener presente que somos hijos de Dios, escogidos, santos y amados, de manera que, nuestras acciones, lo que deberían reflejar es justamente eso, amor, y vocación; Colosenses 3:14 nos exhorta así “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.” El vínculo por medio del cual podemos testificar y atraer a otras personas a los pies de Cristo es el amor; a través de nuestros quehaceres podemos reflejar y extender a nuestro prójimo la misericordia y el poder transformador del amor de Dios. Y entonces ahí todo cobra sentido y propósito, y lo que hacemos es realmente de provecho.
Para pensar.
No debemos olvidar que la motivación y el enfoque correcto para hacer cualquier actividad es hacerla como para Dios y no para los hombres, pues no sabemos de qué manera las personas nos van a corresponder, pero de Dios ciertamente recibiremos la recompensa.
Oración
Señor, que todo lo que haga hoy sea con amor, reflejando Tu gracia y bondad en cada acción.
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.” Colosenses 3:23-24
Es muy normal como personas tener muchas actividades qué hacer, unas que hemos elegido, otras que nos han correspondido y otras tantas que nos han pedido, y puede que cumplamos con todas ellas, que las hagamos bien y a tiempo, pero la gran pregunta es, ¿las hacemos con amor?
Hacer las cosas con amor es el gran diferenciador entre nosotros, los hijos amados de Dios y aquellas personas que no creen en Él; realmente lo valioso, lo importante y trascendental de nuestros actos de servicio no se miden en la cantidad o la magnitud de estos, sino mejor en el amor con que los hacemos.
La Palabra de Dios lo enfatiza de tal manera que nos dice en 1 Corintios 13:3 “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.”
Hermanos, debemos saber y tener presente que somos hijos de Dios, escogidos, santos y amados, de manera que, nuestras acciones, lo que deberían reflejar es justamente eso, amor, y vocación; Colosenses 3:14 nos exhorta así “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.” El vínculo por medio del cual podemos testificar y atraer a otras personas a los pies de Cristo es el amor; a través de nuestros quehaceres podemos reflejar y extender a nuestro prójimo la misericordia y el poder transformador del amor de Dios. Y entonces ahí todo cobra sentido y propósito, y lo que hacemos es realmente de provecho.
Para pensar.
No debemos olvidar que la motivación y el enfoque correcto para hacer cualquier actividad es hacerla como para Dios y no para los hombres, pues no sabemos de qué manera las personas nos van a corresponder, pero de Dios ciertamente recibiremos la recompensa.
Oración
Señor, que todo lo que haga hoy sea con amor, reflejando Tu gracia y bondad en cada acción.
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