Sirviendo a Dios con amor

Sirviendo a Dios con amor
 
“Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos; escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.” — Salmo 84:10
 
Servir a Dios no es una carga ni una obligación, sino un privilegio incomparable. Mientras muchos buscan reconocimiento y éxito en el mundo, nosotros tenemos el honor de ser colaboradores del Reino de Dios. Cada tarea que realizamos para Él, por pequeña que parezca, tiene un propósito eterno.
A veces podemos pensar que nuestro servicio a Dios es pequeño o sin importancia. Pero en el Reino de Dios, no hay tarea insignificante. Cada acción que realizamos con amor y fidelidad, por más simple que parezca, es vista por nuestro Rey celestial. Jesús dijo: “El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel” (Lucas 16:10).
 
Dios no busca grandeza humana, sino corazones dispuestos a servir con humildad. Si somos fieles en lo que Él nos ha encomendado, Él nos confiará aún más.
Para pensar.
Encuentra hoy una oportunidad para servir: en tu iglesia, en tu comunidad o en tu familia. Recuerda que servir a Dios es el mayor honor que podemos tener.
Dios no es injusto para olvidar nuestra obra (Hebreos 6:10).

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