Vigésimo día del ayuno / Guerra Espiritual

Vigésimo día del ayuno / Guerra Espiritual

Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. 2 Corintios 10:4-5


Hoy estamos llegando al penúltimo día del ayuno.
Si llegaste hasta aquí Es porque Dios te ha dado la resistencia. Para poder estar en su presencia y comer En momentos difíciles. De ansiedad su palabra.

Dios nos regala esta herramienta del ayuno y esta de su palabra para enseñarnos que la batalla espiritual del cristiano no es física, sino mental, usando las armas poderosas de Dios (Palabra, oración, Espíritu Santo) para derribar fortalezas como el orgullo y los argumentos falsos, capturando cada pensamiento para someterlo a la obediencia de Cristo, transformando nuestra mente y alineándola con Su voluntad, lo cual implica una lucha interna contra la duda y la soberbia para conocer y servir a Dios verdaderamente.

Te dejo aca estos puntos Claves para la Reflexión de hoy:

Naturaleza de la Lucha:
No es carnal ni mundana. Nuestras "armas" son divinas, no humanas, y su poder reside en la fe y el Espíritu de Dios.

Las Armas de Dios:
Incluyen la Palabra de Dios (Hebreos 4:12), la oración, la humildad y el poder del Espíritu Santo, que son suficientes para desmantelar las estructuras del mal.

Objetivo: Fortalezas y Argumentos:
El enemigo construye fortalezas mentales (orgullo, ideas falsas, argumentos contra Dios) que impiden el conocimiento de Cristo. Debemos derribarlas con la verdad divina.

Capturar Pensamientos:
La clave es tomar nuestros pensamientos (incluso los malos o tentadores) y llevarlos "cautivos" a la obediencia de Cristo, decidiendo activamente qué ideas permitimos que permanezcan en nuestra mente.

La Humildad como Arma:
Pablo contrasta su poder divino con la debilidad aparente, mostrando que la humildad es una poderosa arma contra la arrogancia del enemigo.

Como podemos aplicarla a nuestras vidas:
  • Identifica tus "fortalezas":
¿Qué pensamientos te impiden acercarte a Dios (quejas, duda, miedo, orgullo)?.

  • Usa las armas correctas:
Cuando surjan pensamientos negativos, ora, lee la Biblia y pide al Espíritu Santo que te dé el poder para rechazarlos y enfocarte en Cristo.

  • Transformación continua:
La obediencia a Cristo es un proceso diario de someter tu mente, rechazando lo que no le agrada y cultivando lo que sí.

  • Confía en el poder de Dios:
No en tus propias fuerzas, sino en el poder que Dios te da para vencer.
En esencia, 2 Corintios 10:4-5 es un llamado a la guerra espiritual dentro de nuestra propia mente, equipándonos para una victoria que solo se logra con herramientas divinas, enfocando todo pensamiento en Jesús.

Para pensar:
Esta pasaje ofrece una poderosa reflexión sobre la guerra espiritual de la mente:
Naturaleza de las armas:
Pablo aclara que los conflictos espirituales no se ganan con tácticas humanas (manipulación, elocuencia o fuerza), sino con "armas poderosas en Dios", como la oración, la Palabra y la fe.

La mente como campo de batalla:
Las "fortalezas" que menciona no son muros físicos, sino estructuras mentales, prejuicios y falsos razonamientos que nos impiden ver la verdad de Dios.

El control del pensamiento:
No somos víctimas de nuestros pensamientos. El texto nos invita a ser guardianes activos de nuestra mente, identificando ideas orgullosas o contrarias al amor de Dios para "llevarlas cautivas" (someterlas) voluntariamente a la enseñanza de Cristo.

Oremos
Señor, te rogamos por quienes tienen a su cargo las áreas de influencia de esta nación, por tanto, declaramos que las familias, la iglesia, los educadores, los espectáculos públicos, los medios de comunicación, el gobierno y el comercio alinean sus pensamientos y sus planes a ti.




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