El Corazón de la Obediencia
El Corazón de la Obediencia
Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. Colosenses 3:20
Este versículo destaca que la obediencia filial no es solo una norma social, sino un acto de adoración que agrada a Dios, reflejando un corazón sumiso al Señor y fortaleciendo el orden familiar.
A menudo vemos la obediencia a los padres como un conjunto de reglas molestas.
Sin embargo, Pablo en Colosenses 3:20 eleva la obediencia a un nivel espiritual. Cuando obedeces, no solo complaces a tus padres; estás complaciendo a tu Creador.
La Obediencia como Testimonio:
El texto dice "en todo" (siempre que no contradiga los mandamientos de Dios), lo que significa que la obediencia debe ser una actitud constante, no solo cuando nos conviene o cuando nos están mirando. Es una forma de decirle a Dios: "Confío en tu orden y te honro".
Al obedecer "en todo", los hijos reflejan el carácter de Cristo, quien también fue obediente al Padre. Esta actitud es una pieza clave para que las relaciones familiares funcionen bajo el diseño bíblico.
Hacerlo "de Corazón"
El contexto de Colosenses nos invita a hacer todo —incluyendo la obediencia — de corazón, como para el Señor y no solo para los hombres. Dios mira la sinceridad y humildad detrás de cada acción.
La obediencia genuina es fruto de un corazón que ama a Cristo. Recuerda que, al respetar la autoridad de tus padres, estás cultivando un carácter que agrada a Dios y te prepara para respetar otras autoridades en la vida.
Un Equilibrio de Amor:
La Biblia no pide obediencia ciega bajo opresión. Inmediatamente después, en el versículo 21, se instruye a los padres a no exasperar a sus hijos para que no se desalienten. La obediencia florece mejor en un ambiente de respeto mutuo y paciencia.
Para que lo apliques en el dia de Hoy:
Hijos:
Antes de reaccionar con frustración a una petición de sus padres, recuerden que su actitud es una ofrenda directa a Dios.
Padres:
Guíen con gracia, asegurándose de que sus instrucciones no desanimen el espíritu de sus hijos, sino que los acerquen más a Cristo.
Oración:
Señor, gracias por mis padres y la estructura familiar. Perdóname si he sido desobediente o he tenido una mala actitud. Ayúdame a obedecer con amor y prontitud, reconociendo que al hacerlo, te adoro a Ti. Que mi vida traiga alegría a tu corazón. Amén.
Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. Colosenses 3:20
Este versículo destaca que la obediencia filial no es solo una norma social, sino un acto de adoración que agrada a Dios, reflejando un corazón sumiso al Señor y fortaleciendo el orden familiar.
A menudo vemos la obediencia a los padres como un conjunto de reglas molestas.
Sin embargo, Pablo en Colosenses 3:20 eleva la obediencia a un nivel espiritual. Cuando obedeces, no solo complaces a tus padres; estás complaciendo a tu Creador.
La Obediencia como Testimonio:
El texto dice "en todo" (siempre que no contradiga los mandamientos de Dios), lo que significa que la obediencia debe ser una actitud constante, no solo cuando nos conviene o cuando nos están mirando. Es una forma de decirle a Dios: "Confío en tu orden y te honro".
Al obedecer "en todo", los hijos reflejan el carácter de Cristo, quien también fue obediente al Padre. Esta actitud es una pieza clave para que las relaciones familiares funcionen bajo el diseño bíblico.
- ¿Agrada a Dios mi actitud al obedecer?
- ¿Obedezco de corazón, incluso cuando no me gusta lo que me piden?
Hacerlo "de Corazón"
El contexto de Colosenses nos invita a hacer todo —incluyendo la obediencia — de corazón, como para el Señor y no solo para los hombres. Dios mira la sinceridad y humildad detrás de cada acción.
La obediencia genuina es fruto de un corazón que ama a Cristo. Recuerda que, al respetar la autoridad de tus padres, estás cultivando un carácter que agrada a Dios y te prepara para respetar otras autoridades en la vida.
Un Equilibrio de Amor:
La Biblia no pide obediencia ciega bajo opresión. Inmediatamente después, en el versículo 21, se instruye a los padres a no exasperar a sus hijos para que no se desalienten. La obediencia florece mejor en un ambiente de respeto mutuo y paciencia.
Para que lo apliques en el dia de Hoy:
Hijos:
Antes de reaccionar con frustración a una petición de sus padres, recuerden que su actitud es una ofrenda directa a Dios.
Padres:
Guíen con gracia, asegurándose de que sus instrucciones no desanimen el espíritu de sus hijos, sino que los acerquen más a Cristo.
Oración:
Señor, gracias por mis padres y la estructura familiar. Perdóname si he sido desobediente o he tenido una mala actitud. Ayúdame a obedecer con amor y prontitud, reconociendo que al hacerlo, te adoro a Ti. Que mi vida traiga alegría a tu corazón. Amén.

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