“Allí me encontraré contigo”
“Allí me encontraré contigo”
“Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio…” — Éxodo 25:22
En medio del tabernáculo, había un lugar santo y separado donde reposaba el arca del pacto. Sobre ella estaba el propiciatorio, el lugar donde Dios prometió encontrarse con Moisés y hablar con él. No era solamente un objeto sagrado; era el símbolo de la comunión entre Dios y su pueblo.
Lo más hermoso de este pasaje es la frase: “Allí me encontraré contigo.” Dios deseaba tener cercanía con su pueblo. Él no buscaba solamente sacrificios o rituales; quería relación, quería hablar, quería revelar Su corazón.
Hoy también Dios sigue buscando un lugar donde manifestarse. Ya no en un tabernáculo hecho de manos, sino en un corazón dispuesto y rendido. Cuando buscamos Su presencia en oración, adoración y obediencia, Él se acerca y habla a nuestra vida.
Muchas veces vivimos rodeados de ruido, preocupaciones y distracciones, pero Dios sigue diciendo: “Allí me encontraré contigo.” Él quiere tener momentos íntimos contigo, donde Su voz traiga dirección, paz y consuelo.
El propiciatorio también representa misericordia. Era el lugar donde la sangre era presentada para expiación. Esto nos recuerda que gracias a Jesucristo hoy tenemos acceso libre a la presencia del Padre. Ya no estamos lejos; podemos acercarnos con confianza al trono de la gracia.
Para pensar:
Dios no solamente quiere que conozcas de Él; quiere encontrarse contigo personalmente. Su presencia transforma el corazón, fortalece el alma y renueva las fuerzas.
Oración:
Señor, gracias porque deseas encontrarte conmigo. Ayúdame a buscar Tu presencia cada día y a tener un corazón sensible a Tu voz. Quita toda distracción y permite que mi vida sea un lugar donde Tú habites. Háblame, guíame y lléname de Tu paz. En el nombre de Jesús, amén.
“Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio…” — Éxodo 25:22
En medio del tabernáculo, había un lugar santo y separado donde reposaba el arca del pacto. Sobre ella estaba el propiciatorio, el lugar donde Dios prometió encontrarse con Moisés y hablar con él. No era solamente un objeto sagrado; era el símbolo de la comunión entre Dios y su pueblo.
Lo más hermoso de este pasaje es la frase: “Allí me encontraré contigo.” Dios deseaba tener cercanía con su pueblo. Él no buscaba solamente sacrificios o rituales; quería relación, quería hablar, quería revelar Su corazón.
Hoy también Dios sigue buscando un lugar donde manifestarse. Ya no en un tabernáculo hecho de manos, sino en un corazón dispuesto y rendido. Cuando buscamos Su presencia en oración, adoración y obediencia, Él se acerca y habla a nuestra vida.
Muchas veces vivimos rodeados de ruido, preocupaciones y distracciones, pero Dios sigue diciendo: “Allí me encontraré contigo.” Él quiere tener momentos íntimos contigo, donde Su voz traiga dirección, paz y consuelo.
El propiciatorio también representa misericordia. Era el lugar donde la sangre era presentada para expiación. Esto nos recuerda que gracias a Jesucristo hoy tenemos acceso libre a la presencia del Padre. Ya no estamos lejos; podemos acercarnos con confianza al trono de la gracia.
Para pensar:
Dios no solamente quiere que conozcas de Él; quiere encontrarse contigo personalmente. Su presencia transforma el corazón, fortalece el alma y renueva las fuerzas.
Oración:
Señor, gracias porque deseas encontrarte conmigo. Ayúdame a buscar Tu presencia cada día y a tener un corazón sensible a Tu voz. Quita toda distracción y permite que mi vida sea un lugar donde Tú habites. Háblame, guíame y lléname de Tu paz. En el nombre de Jesús, amén.

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